11.2.14

‘Scherzo para un elfo’.


15 septiembre 1937.
Delicada criatura:
No deseo a mi voz
Que turbe el embeleso
Amarillo del bosque,
Tu elemento nativo,
Por los troncos oscuros
Sustentado hasta el cielo.
Yo quisiera, por este
Atardecer traslúcido,
Denso tal un racimo,
Trazarte huella o forma,
Pulsando ramas, hojas,
Tú con el viento en duda.
Difuso aroma, vagas
Con paso gris de sueño,
Te pierdes en la niebla
Que exhala del estanque,
Pensamiento gracioso
De un dios enamorado.
Inspiras todo el aire,
Bajo tu magia abre,
Como una flor, tan libre,
El deseo del hombre
Con un alto reposo
Que alivia de la vida.
Siempre incierta, tal eco
De algún labio, a lo lejos,
Entre aliso y aliso
De nórdica blancura,
Vibra tu esbelta música
Y en un fuego suspira.
¿Acaso el amor pesa
A tu cuerpo invisible,
Y sus burlas oscuras
Sobre el mundo recuerdan
En ti, anhelo eterno,
A nosotros efímeros?
Sonríe, dime, canta,
Si eres tú ese arrebato
Que lleva hojas ardientes,
Dejos de tu guirnalda,
Con pasión insaciable
A realizarse en muerte.
¿Mueres tú también, mueres
Como lo hermoso humano,
Hijo sutil del bosque?
Te aquietas por el musgo,
Callas entre la niebla,
Alguna nube esculpe,
Iris de leve nácar,
Tu hastío de los días.
Aún creo ver tus ojos,
Su malicia serena,
Tras las desnudas cimas,
Por el aire, profundo
Y ya frío, con la noche
Que imperiosa se alza.

(L. C.)*


*Versión definitiva en 'Las Nubes' (FCE. México, 1958).